jueves, 26 de febrero de 2009

Tres caras duras

Siempre quise trabajar en la tele porque es un ejemplo de lo importante que es el trabajo en equipo. El buen hacer de todos los que trabajan en un programa es básico para que éste salga adelante y si uno solo comete un error todos los demás se ven afectados. Pero el compañerismo es lo que cuenta y cualquier error se asume entre todos con la cabeza bien alta. Porque ahora te has equivocado tú y dentro de 10 minutos puedo equivocarme yo. ¿o no?

Jueves 26 de febrero, aproximadamente 9:00 AM. Comienza esta fallida edición de Suerte por la mañana, un programa de cuatro del tipo en que un presentador locuaz tiene que llenar x tiempo de directo intentando que la audiencia resuelva un juego de ingenio (normalmente muy muy simple) y llame para dar la respuesta. En este caso el programa empieza con mala pata. El juego en cuestión tiene un error informático y no funciona correctamente. Aquí comienza la debacle televisiva de la presentadora que tiene tres partes bien diferenciadas.

 

Primera parte.  "Han habido muchos errores"

Desgraciadamente en un principio no podía creerme lo que veía y me quedé petrificada delante de la tele, por lo tanto no hay captura de este bonito momento. La presentadora avergonzada por la falta de profesionalidad de sus compañeros, que no han probado los juegos antes de entrar en directo, se dirige a ellos directamente (esto es normal en este tipo de programas) y les increpa por su mal hacer(esto ya no es tan normal): exige que le pongan un juego que funcione, que llamen al servicio técnico, amenaza con irse del plató e incluso en un par de ocasiones hace el amago saliendo de campo. Todo esto olvidando a menudo que puede haber gente al otro lado de la pantalla. Lovely.

Segunda parte. "Sé que te he gritado pero sabes que tengo razón"

En este momento empiezo a capturar el programa porque empieza a ser documento  obligatorio en los anales de la televisión y porque en cierta época de mi vida fui minutadora y eso marca. El problema parece resuelto y un juego sin el mensaje de error aparece en la pantalla. Pero la presentadora no se lo cree. Sus compañeros le dicen que es un juego en el que hay que encontrar una cara escondida en la foto de un montón de granos de café. Pero por más que ella lo mira no ve nada y está convencida de que "siguen habiendo errores" por lo que sigue increpando a su compañero (un tal Christian) que para defenderse pone el rótulo "esto no es un error" sobreimpreso en pantalla. A estas alturas ya me extrañaba que en el rótulo no pusiera "esto es una broma, nos estamos riendo de la pava esta" porque yo veo perfectamente ¿la cara?, no, las caras (porque son tres -esta mujer es tonta o está viendo otra imagen-). Atentos al minuto 2 seg 3 más o menos del primer fragmento, un ejemplo de trabajo en equipo (o le pagan muy por debajo del salario mínimo interprofesional o esto no tiene disculpa). Incluso en un momento dado entra la "creadora de la imagen"(principio delsegundo) o lo que sea porque ya dudo que en este tipo de programas haya un regidor, un editor o un director, y le dice que no hay una, ni dos, sino tres caras y la chica ya se quiere morir por vergüenza ajena.

Tercera parte. "Veía monstruítos y caras raras"

De pronto la pseudomodelo se da cuenta que efectivamente hay una cara entre los granos de café de la foto. ¿Se disculpa? Frío, frío. ¿Sale corriendo avergonzada de su ineptitud? Congelado. Sigue con el programa como si no hubiera pasado nada solo pidiendo perdón por los errores de los juegos anteriores pero ahora usando el plural mayestático (ahora que todo va bien no es solo el compañero de realización el que ha cometido el error sino todo el equipo incluída ella). Su cara se torna feliz y aunque hasta el momento decía entender que nadie llamara porque ese juego estaba mal ahora nos anima encarecidamente a que cojamos el teléfono y ganemos 5000 euros por dar las coordenadas de las faces ocultas. Estuve a punto de hacerlo pero no por llevarme el dinero (porque obviamente si fueran a darlo ya se lo habría llevado alguien con dos dedos de frente, ¡por Dios si es más fácil que el juego de los relojes!) sino por preguntarles directamente si se pensaban que hoy era 28 de diciembre porque no me podía creer que los operarios de continuidad del cuatro no hubiera metido ya publicidad. También me parecía raro que desde el control no le dijeran a la niña dónde estaban las caras para que dejara de hacer el ridículo pero por otro lado no se merecía otra cosa.

Desgraciada... o afortunadamente  una no trabaja en la tele y se tenía que ir a la oficina, por tanto cuando el error fue solucionado me vi obligada a dejar de capturar. Todavía me pregunto si al final le dijeron que había sido una broma y fueron todos a abrazarla en directo. Si alguien lo vio hasta el final y puede aclararme si pasó algo diferente, por favor, que postee.

Fuera como fuera la actitud de esta presentadora es digna de aparecer en los manuales de habilidades sociales. ¿Consiguió el trabajo por su simpatía? No voy a responder a eso. Lo que sí te puedo decir es que hoy no es la misma tía la que está presentando el programa. Creo que la pava de ayer era una sustituta de esta que ha perdido todos los puntos para que la sigan llamando de interina.

PD: Siento mucho el desfase de audio.

- Ah lo sientes... ¿Pero qué sientes que no se entienda el blog o sientes haberte equivocado tres veces?
-Dios, que alguien despida a esta tía de mi cabeza...

2 comentarios:

Miguel dijo...

Muy bueno este post, supongo que pronto como es de Cuatro no saldrá en "Se lo que hicisteis". En mi opinión este patinazo no sólo refleja la situación de la tele, también es una muestra de la cultura del enriquecimiento. Mayor rentabilidad con los mínimos recursos, sin importar el producto que ofrezcas. Da la sensación de que a nadie le importa un pito el programa que está haciendo (como dices, quizá porque cobren poco o porque tienen otras pretensiones). Ni siquiera pretenden guardar las apariencias. Y lo que más me flipa; ¡en una tele nacional! la que en este caso compra barato para ver si consigue saca unos durillos sin contratar a nadie que vele por los intereses de la cadena a esa hora. Ante toda esta sinrazón y vergüenza ajena solo puedo grita a los cuatro vientos una cosa: ¡A3!¡B5!y¡D2!
Besicos.

martin dijo...

le hubieran llamado al post "3 caras humanas y un cerebro sin desarrollar"
pero bueno no es su culpa, es culpa de la sociedad que la rodea